
Llora con los que lloran
¿Cuándo fue la última vez que lloraste con los que lloran? ¿Hemos olvidado a los que Dios cuida específicamente en medio de profunda aflicción? ¿Los estamos consolando como una extensión del consuelo de Dios para nosotros o les estamos dando remedios falsos que lastiman?
Existen muchos libros que hablan del sufrimiento, pero pocos hablan de cómo sufrir con los que sufren. Cuando hablamos sobre el sufrimiento usualmente pensamos en primera persona. Pasamos mucho tiempo buscando consuelo y esperanza personal, lo cual es bueno y necesario. Sin embargo, algunas veces nos encontramos a nosotros mismos tan inmersos en nuestro propio sufrimiento que olvidamos que también hemos sido llamados a llorar con los que lloran. Desafortunadamente, la iglesia y el testimonio de Cristo han sido afectados precisamente por nuestra incapacidad de caminar junto a los que están sufriendo. Este tema es relevante para todos nosotros.
- Créditos iniciales
- Dedicatoria
- Prefacio: ¿Por qué un libro sobre llorar con los que lloran?
- Introducción: Sufrimiento inevitable, consuelo necesario
- Parte 1: Consoladores artificiales: Remedios que hieren | Capítulo 1: Consoladores cantantes: Cuando dejamos fuera a los que lloran
- Capítulo 2: Consoladores miserables: Cuando cargamos a los que lloran
- Capítulo 3: Consoladores distractores: Cuando desviamos a los que lloran
- Capítulo 4: Consoladores competitivos: Cuando combatimos con los que lloran
- Capítulo 5: Esperanza para los consoladores ineficaces
- Parte 2: El gran consolador: ¡Dales a Cristo!
- Capítulo 6: Padre de misericordias y Dios de toda consolación
- Capítulo 7: Cristo, el consuelo de Dios
- Capítulo 8: Los consuelos de Cristo
- Capítulo 9: Otro Consolador
- Capítulo 10: La soberanía de Dios en la aflicción
- Parte 3: El consuelo en acción: ¡Imita a Cristo!
- Capítulo 11: Jesús lloró: Afectos divinos
- Capítulo 12: Jesús cuidó del cuerpo: Cuidado divino
- Capítulo 13: Jesús protegió al vulnerable: Justicia divina
- Capítulo 14: Jesús oró: Poder divino
- Capítulo 15: Jesús habló: Sabiduría divina
- Capítulo 16: El complejo ministerio de consolación
- Conclusión: Llora con el que llora
- Agradecimientos
- Créditos finales